GERONTOLOGÍA SOCIAL

GERONTOLOGÍA SOCIAL
La medicina y su concepción del envejecimiento como un proceso biológico de progresivo e inevitable deterioro han creado una imagen mental y social del adulto mayor como alguien incapaz y arruinado mentalmente.
 
Esto repercute en el adulto mayor quien, al asumir estos conceptos, termina por aceptar en su interior esta imagen arruinada y carcomida intelectualmente. Se resigna a esta especie de condenación social sintiéndose absolutamente incapaz de superarse así mismo.
 
Según nuestro modelo social de economía de consumo al no desempeñar un trabajo remunerativo el adulto mayor es considerado como inútil y carente de importancia.
 
La época de la jubilación lo encasilla en una condición llamada “La tercera edad”, la de los viejos, abriendo así una compuerta psicosomática para la revelación de enfermedades cuyo origen es la mente y una baja de defensas y de la autoestima.
 
La GERONTOLOGÍA SOCIAL viene a rescatar el derrumbe de la autoestima y la salud para equilibrar esta incómoda situación atendiendo el deterioro orgánico, el desequilibrio emocional y el vacío espiritual que comúnmente aqueja a la persona de la tercera edad.